Ivo Contreras trabaja pelo a pelo

  • -
ivo-contreras

Ivo Contreras trabaja pelo a pelo

Una labor que a muchos les encoge el corazón. Este hombre de manos lisas y temple sanador es el hacedor del más bello oficio: teje pelucas con pelo no sintético para mujeres con cáncer

Con apenas 15 años Ivo Contreras sabía que lo suyo eran las grandes melenas, desde entonces hizo de los salones de belleza su segundo hogar. A los 16 decidió abrir las puertas de su propia peluquería. Por paradojas e ironías, él es calvo. Sin embargo, por sus manos pasan y se peinan las cabelleras de las mujeres más bellas de Venezuela. Pero no todo son misses, también ha trasladado su labor a los niños con cáncer. Fabrica pelucas y con ellas devuelve las sonrisas que la quimioterapia borró.

En el pueblo Tovar, de estado Mérida, se formó este experto. Luego se mudó a Caracas y en el año 2001, llegó a su peluquería el mismísimo Osmel Sousa, quien le ofreció ser parte de la Organización Miss Venezuela. Por eso Contreras es el encargado de crear el look de casi todas las participantes del certamen.

A raíz de esta oportunidad consiguió el apoyo para poner la primera piedra, como consecuencia de la muerte por cáncer de la nombrada María Kallay, asesora del Miss Venezuela, de la fundación que honraría la lucha contra el cáncer.

En homenaje a su amiga difunta, bautizó a su ONG con el nombre María Kallay. Allí donan pelucas, complementos nutricionales, sillas de ruedas, exámenes médicos y brindan todo el apoyo que la familia y el paciente necesitan.

Quienes caminan por las calles de Chacaíto no pueden dejar de voltear a observar las pelucas que en la vitrina del Centro Comercial Doral se exhiben, desde los colores más exóticos hasta los cortes más atrevidos. En este lugar se encuentra la peluquería de Ivo Contreras y además el taller de la fundación en donde trabajan 17 personas. “Siempre vienen niñas buscando pelucas. En muy pocas partes del mundo las fabrican con medidas tan pequeñas. Muchas de ellas no querían regresar a sus clases sin cabello por el tema del bullying”, comenta Contreras.

Un espacio pequeño, pero muy productivo, reúne a tres mujeres costureras, tres jóvenes que implantan el cabello hebra por hebra, dos personas con discapacidad —que aun estando en silla de ruedas trabajan con tesón en una máquinas adaptadas a su condición— y un niño de 14 años que tiene ambos brazos amputados —quien, por cierto, es el encargado de recibir cada una de las donaciones y hacer el tour por la peluquería explicando el proceso de trabajo. Además, cuenta con el apoyo de siete jóvenes, en su mayoría estudiantes, que alternan sus clases con este trabajo desde sus casas.

Coronas de sanación

Uno de los efectos secundarios del tratamiento contra el cáncer es la caída del pelo, cejas y pestañas. Aquí se corrobora el dicho: “no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”. Muchas personas se quejan “que si el frizz, los rulos, muy liso, las ondas…”. Mientras que para los pacientes de cáncer la ausencia de cabello pasa a ser motivo de depresión y baja autoestima. En consecuencia, les disminuye el ánimo y se les dificulta la cura de esta enfermedad.

Ivo llama a sus pelucas coronas de sanación. “Son una herramienta terapéutica para la autoestima del paciente con cáncer. Quizás hasta contribuya con una notable mejoría”, suelta filántropo. Recalca que: “cuando el ánimo está elevado la salud avanza.

Hechas a la medida del paciente, para asegurar que calce y no vaya a incomodar en la cabeza que ahora se encuentra desprotegida. Fabricarlas toma 15 días y se necesitan entre cuatro y cinco kilos de cabello. Primero se debe seleccionar y clasificar los mechones a utilizar. En base a las medidas se hace un gorro que no lleva adhesivos y que está hecho en un material antialérgico. Luego se procede a coserlo para ir estructurando la peluca. Este primer paso puede demorar tres horas. Durante los próximos días se implanta pelo a mano. Manufactura artesanal.

“Nuestras pelucas son una obra de arte”, preconiza Ivo orgulloso. Por lo tanto requieren de un buen cuidado. Se usa un champú, acondicionador y cepillo especial y el paciente se unta un gel específico para el cuero cabelludo.

El taller de Ivo es el único en Venezuela ya que las máquinas y la preparación es muy costosa. “Estoy en la búsqueda de apoyo privado o gubernamental para hacer realidad mi sueño: construir la primera fábrica de pelucas oncológicas de Venezuela, donde se le daría oportunidad a personas con discapacidad y sobrevivientes de cáncer. “Mi trabajo es muy satisfactorio, he tenido que aprender a ser fuerte frente a cada caso, a cada tragedia. Valoro y agradezco por lo mucho o poco que tenga”, remarca. Salud.

Texto de Gaby Da Silva – Foto de Fabiola Ferrero para Clímax