En torno a la enfermedad arterial coronaria en la mujer
AÚN MUCHAS ESPECULACIONES A COMBATIR
MEDIANTE UNA MINUCIOSA HISTORIA
- Es conveniente que toda mujer de 40 años se efectúe una evaluación cardiovascular completa para prevenir enfermedad arterial coronaria.
Yolanda Ramón V.
Para adelantarse a la enfermedad arterial coronaria en la mujer es fundamental la evaluación clínica. Los factores de riesgo y las características del dolor toráxico deben ser cuidadosamente detallados en la historia, así como la presencia de otras enfermedades como artritis y osteoporosis que pueden enmascarar los síntomas de la enfermedad arterial coronaria, enfermedad ésta cuya causa más frecuente es la aterosclerosis, es decir, disminución o interrupción del flujo sanguíneo por la acumulación de colesterol, compuestos grasos, calcio y una sustancia coagulante denominada fibrina; explicó el cardiólogo de la Fundación Cardiovascular, Atilio Goitía. “A medida que aumenta la obstrucción, se reduce el flujo sanguíneo y esto conduce a la angina de pecho: sensación de asfixia o presión o ardor en el pecho. Generalmente, el dolor se presenta cuando el corazón necesita un mayor aporte de sangre. Por ejemplo, al momento de ejercitarse o de experimentar una gran emoción o estrés”.
El problema, puntualizó el cardiólogo Goitía, es que los hombres y las mujeres difieren en términos de epidemiología, diagnóstico y exactitud de pruebas, y eficacia del tratamiento. En las estrategias óptimas de diagnóstico y manejo de la enfermedad arterial coronaria en la mujer, figuran aún muchas especulaciones que es preciso combatir mediante una minuciosa historia. “Como la mujer es más propensa que el hombre a presentar síntomas atípicos, el dolor toráxico puede ser atribuido a estrés, ansiedad u otras condiciones no cardiacas, no solo por ella, también por su médico tratante”.
La incidencia del tabaquismo, como factor de riesgo en la mujer joven, ha venido incrementándose. Este hábito aumenta el riesgo de muerte en mujeres premenopáusicas, es decir, mujeres aún productivas. Lo recomendable es no adquirir el hábito o abandonarlo de inmediato y hacer ejercicio y controlar lo que se ingiere. “El otro factor de riesgo particularmente importante es el colesterol. Antes de los 20 años, el perfil lipídico es similar en hombres y mujeres. Entre los 20 y los 55 años de edad, el colesterol total es mayor en los hombres. Sin embargo, después de los 55, el colesterol total aumenta en las mujeres y puede llegar a exceder el de los hombres”.
El LDL o lipoproteína de baja densidad (colesterol malo), el HDL o lipoproteína de alta densidad (colesterol bueno) y los triglicéridos, son particularmente significativos para predecir enfermedad arterial coronaria. La hipercolesterolemia, la obesidad y la hipertensión deben ser decididamente combatidas. “Más que la grasa corporal total interesa la distribución de ésta. La relación cintura-cadera en la mujer es de utilidad saberla para correlacionarla con posibilidad de enfermedad arterial coronaria”.
En cuanto a la terapia hormonal de reemplazo, ésta pudiese contribuir a disminuir el riesgo de enfermedad arterial coronaria después de la menopausia porque la utilización de estrógenos incrementa el colesterol bueno. Sin embargo, esta indicación hormonal no está exenta de riesgos como los cánceres de mama y de cuello uterino, entre otros.
El interrogatorio es fundamental para tratar acertadamente la enfermedad arterial coronaria en la mujer.
Es necesario averiguar sobre los antecedentes familiares de la paciente, así como su entorno actual y síntomas antes de realizar ciertos estudios como: prueba de esfuerzo (indica cómo responde el corazón al ejercicio cada vez más intenso), prueba de esfuerzo con talio (informa si hay músculo cardíaco dañado o muerto, o si alguna arteria presenta un estrechamiento significativo) y ecocardiograma (dice cómo funciona el corazón), entre otros.
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