Su escote rojo acaparaba la mirada de los transeúntes. Sus senos firmes disparaban las fantasías de decenas de hombres, aunque para ella eran un motivo de preocupación. Acababa de cumplir 38 años y nunca se había realizado una mamografía. Quizás ella podría estar incluida en la cifra que advierte que en Venezuela, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa de incidencia de cáncer de mama se ubica en 8,8 por cada 100.000 mujeres, a partir de los 30 años, y alcanza la mayor proporción de los 45 a los 59 años.
Una mirada a la blanquísima sala de espera del consultorio le hace saber que no es la única. Todas aguardan su turno para examinarse: una mujer de pelo entrecano, una rubia que parece tener su misma edad, y una joven que no debe sobrepasar los 25 años, pero que se palpó un nódulo mientras se bañaba y se hacía el autoexamen. Nadie hablaba, pero compartían los mismos temores: desde la incertidumbre sobre la incomodidad que produ :ce el examen hasta el miedo a un mal resultado. Aunque ninguna acusaba los síntomas que anuncian una lesión maligna: no tenían secreción en los pezones ni dolor, tampoco hoyuelos en la piel o retracción en los pezones, sabían que al estar allí hacían lo correcto, pues según Carlos Pacheco, director de la Revista de la Sociedad Venezolana de Mastología, el 65% de los casos diagnosticados a tiempo se cura. Un porcentaje mucho más alto de éxito considera la presidenta de la Federación Española de Cáncer de Mama (Fecma), María Antonia Gimón, quien afirma que el porcentaje de curación asciende casi al 90% si el cáncer se detecta en una fase temprana. De allí la importancia de vencer la aprensión inicial al examen y de acudir al médico a tiempo. El movimiento incesante de los pies anuncia nervios. Cada una de ellas trataba de mitigar una interrogante distinta: ¿Habría algún problema con sus implantes? ¿Duele más si los senos son pequeños? ¿De verdad es necesario realizarse este examen todos los años? Eme conversó con los expertos para despejar estas y otras dudas.
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DE LAS MUJERES A LAS QUE SE LES DETECTA UNA LESIÓN CANCERÍGENA NO TIENE NINGÚN SÍNTOMA |
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¿En qué se diferencia una mamografía de hoy de la de hace 20 años?
La resolución de hoy en día permite ver cosas que no se veían antes. En los años 80 las lesiones se veían cuando ya eran incurables. Hoy en día se ven lesiones muy pequeñas, 30% de las mujeres a las que se les detecta una lesión cancerígena no tienen ningún síntoma. La ventaja del diagnóstico del carcinoma in situ (local), sin posibilidades de metástasis, hace que sólo 10% de lo casos tengan un desenlace fatal.
¿Para qué sirve una mamografía además de para detectar cáncer de mama?
La mamografía también permite detectar enfermedades benignas. La más frecuente es un tumor llamado fibroadenoma mamario, pero también se encuentra la condición fibroquística y la ectasia ductal, entre muchas otras enfermedades de este tipo.
¿Cada cuánto debe hacerse este examen?
Independiente de si una mujer tuvo cáncer o no, la mamografía debe realizarse anualmente, dada la velocidad de crecimiento de los tumores: 1 centímetro cada 12 meses. Realizarla antes de ese tiempo es inútil. Se ha demostrado que examinarse una vez por año reduce la mortalidad en un 24%.
¿Cuál es el porcentaje de error de la mamografía?
Sigue siendo el 20% de lesiones que no se ven en la mamografía. Pero allí intervienen estudios mal realizados y técnicos que no están bien especializados. A diferencia de Europa y Estados Unidos, en Venezuela no hay estándares de calidad que regulen los estudios mamográficos. Por eso es importante cerciorarse del profesionalismo del centro radiológico al que se acude.
¿Cuáles son los principales temores a los que se enfrenta una mujer de cara a la mamografía?
El miedo a la palabra cáncer, que generalmente es asociada a la muerte, cuando en realidad el 65% de los pacientes diagnosticados a tiempo se cura. Otro miedo que es muy importante es el miedo a perder el seno. Hay que enfatizar que adelantar una consulta es lo que puede salvar una vida.
65%
DE LOS CASOS DIAGNOSTICADOS A TIEMPO SE CURA
Mamografía
Es un estudio radiológico que se realiza para buscar en los senos anomalías (benignas o malignas) que no pueden ser detectadas por el examen físico. Cristina Alegre, radióloga, explica que el examen regular consta de dos tomas en cada mama: la craneocaudal, que se hace de frente, y la oblicua, que se hace de perfil y permite ver la región glandular. Las impresiones se realizan una a la vez, ubicando el seno entre una placa metálica y una paleta compresora que aplasta la mama para lograr una buena resolución. Aunque cuatro placas son suficientes, generalmente se realizan más, bien sea porque la paciente tiene implantes de silicón o porque el especialista cree conveniente explorar más de cerca alguna región que presenta un elemento extraño.
Este examen sólo es útil en mujeres de 35 años o más, pues a partir de esa edad el tejido glandular se convierte en tejido graso. El tejido graso puede ser explorado mediante rayos X porque se refleja en las placas como un área gris y en caso de haber una lesión aparecerá como una mancha blanca. Por el contrario, el tejido glandular acusa la misma tonalidad de las lesiones e impide la detección de las mismas. Es por esto que el eco mamario es el meca nismo exploratorio más recomendable para las mujeres menores de 30 años que no presentan sintomatología indicativa de cáncer o que no tienen antecedentes familiares. La mamogra fía es muy importante porque puede detectar el cáncer mamario cuatro años antes de que sea palpado.
Biopsia
Consiste en la extracción de una muestra de tejido mamario para ser examinado microscópicamente. Se realiza una vez que la mamografía, el eco, o la resonancia han detectado la presencia de un nódulo posiblemente canceroso.
La recolección de la muestra puede realizarse con distintos métodos dependiendo del tipo de alteración que se encuentre: la extracción con una aguja dirigida directamente al nódulo, cuya ubicación exacta es determinada por la mamografía o por el eco, o mediante una operación ambulatoria que se realiza con anestesia local.
Recomendaciones
Vístete con dos piezas, preferiblemente camisa y pantalón, de modo que puedas desvestirte de la cintura hacia arriba sin mayores complicaciones.
No utilices cremas, desodorante, talco o algún otro producto que deje residuos en la piel, pues al tomar la impresión estos se reflejan en la placa o imagen y dificultan la interpretación de los resultados.
Si no es de una emergencia, fija la cita una semana después de que haya concluido el periodo menstrual que es el momento en el cual las mamas están menos inflamadas.
Si te has hecho estudios anteriores, llévalos contigo. De esta forma el especialista puede comparar los resultados del examen y determinar si la imagen ha cambiado en el tiempo o permanece igual.
Asegúrate de la confiabilidad del lugar donde se realizará el examen.
Eco mamario
Es un examen que permite explorar el tejido glandular de la mama, sirve para complementar la información del examen físico y de la mamografía, pero jamás la sustituye. Gracias a este estudio se puede saber la naturaleza de un nódulo: sólida o líquida y, si es necesario, permite al especialista indicar la realización de una biopsia que estudie en profundidad la lesión hallada.
Resonancia magnética
Cuando se trata de detección del cáncer de mama, la resonancia magnética es un examen que se utiliza en casos especiales , en los cuales cier tos factores dificultan ver claramente el tejido mamario en la radiografía. Por ejemplo, la ruptura de un implante podría dispersar silicona dentro del seno e imposibilitar la detección de un carcinoma. El estudio también se recomienda en pacientes bajo tratamiento de quimioterapia. Carlos Pacheco, mastólogo, destaca que se trata de un estudio de seguimiento y no de pesquisa. Ninoska Estanga, especialista del Hospital Oncológico Padre Machado, señaló a El Nacional que la sensibilidad de la resonancia magnética es de 95% para cáncer de mamas , pero sólo se ordena a pacientes de menos de 35 años de edad, pues la densidad de las mamas puede dificultar la detección de nódulos a través de la mamografía. Según un estudio del Insitute of Cancer Research del Reino Unido la combinación de técnicas de resonancia magnética y mamografía consigue detectar hasta un 94% de los tumores de mama en mujeres que se encuentran bajo un alto riesgo de desarrollar la enfermedad.
MAMOGRAFÍA DIGITAL VS ANALÓGICA
La tendencia contemporánea es hacer de lo digital una panacea y sin que nos demos cuenta poco a poco se ha ido creando el prejuicio de que lo digital es más rápido y de mayor calidad. En el caso de los mamógrafos, según explica Alegre, la única diferencia entre un tipo de tecnología y otro es el soporte en el cual se fija la imagen: placas o bits. La ventaja de que los datos viajen a la memoria de una computadora es que se puede manipular el contraste de la radiografía. El costo es mucho más alto, pero de acuerdo con el mastólogo Carlos Pacheco, la posibilidad de jugar con la imagen puede evitar a la paciente tener que hacerse más impresiones y podría ser menos costoso que un estudio regular. |
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FUENTES: CARLOS PACHECO, MASTÓLOGO. CENTRO MÉDICO DOCENTE LA TRINIDAD. TLF.: (0212) 949 6373 CRISTINA ALEGRE, RADIÓLOGA. HUMANITAS CENTRO DE IMÁGENES MÉDICAS. TLF.: (0212) 238 1334 / 1949