El reemplazo hormonal puede prolongar la vida sexual

Aunque estudios científicos demuestran el incremento del riesgo cardiovascular y de cáncer de mama, hay mujeres que escogen el uso de hormonas para contrarrestar los síntomas severos de la menopausia. La mamografía es obligatoria antes, durante y después de la terapia

LEIDYS ASUAJE

Tomado del Nacional 11 de Octubre de 2005

Hilda cuenta que, de repente, tener relaciones sexuales con su pareja -con quien acumulaba 27 años de casados- se convirtió "en un compromiso". Todo empezó con la aparición de llantos espontáneos y un desgano sexual que trazó linderos en su cama. Ella pensó que se trataba de problemas tiroideos pero, luego de procesiones por varias consultas médicas, su ginecólogo le advirtió que quizás el malestar se debía a la llegada temprana de la menopausia.

Tras practicarle los exámenes de rigor -citología, mamografía, biopsia del endometrio y las pruebas hormonales de FSH y LH-, los médicos que la atendían se percataron de una disminución de los niveles de estradiol.

Ahora lleva siete años utilizando estrógenos: durante dos años los tomó por vía oral, y el resto del tiempo, por medio de parches transdérmicos. "Sé que no es para toda la vida, pero aún no quiero dejarlos, porque cuando los suspendo me pongo atontada. En una ocasión me aumentaron los triglicéridos, pero me arriesgo porque es mucho el alivio", dice.

La de Hilda no es una historia que pueda reproducirse automáticamente.

Humberto Acosta, especialista en cirugía, ginecología y oncología, subraya que es una leyenda clínica la idea de que toda mujer que ha convivido con la menopausia debe usar la terapia de reemplazo hormonal (TRH). "El primer indicador es la hormona FSH -producida por la hipófisis-, que hace que el ovario funcione. Si está alterada, seguramente habrá disminución de los estrógenos. La FSH se eleva como preguntando ´¿qué está pasando con las hormonas femeninas?´.

Si todo funciona normalmente, hay que buscar otras causas", explica el médico, fundador de la consulta de Patología Vulvar del Hospital Vargas de Caracas.

Diagnósticos individualizados

En 2002 se trastocaron las informaciones sobre la TRH. Un estudio denominado Iniciativa para la Salud de la Mujer (WHI, por sus siglas en inglés) detuvo la evaluación del uso de estrógeno y progestina, tras corroborar que eran más los peligros que los beneficios y determinar que hubo un incremento de 26% en el riesgo de cáncer de mama en el grupo de 16.000 participantes.

Dos años más tarde, en otro grupo de trabajo aumentaron los riesgos cardiovasculares, según reseña el portal de la Sociedad Americana del Cáncer (www.cancer.org).

Después de recibir balas y flores, la terapia de reemplazo hormonal se presenta con beneficios más delimitados. "Las hormonas femeninas no protegen al corazón; todo lo contrario, porque modifican los problemas de coagulación y eso podría ser contraproducente para quienes tienen trastornos de grasas en la sangre.

Son efectivas para dos cosas, exclusivamente: para disminuir o eliminar los síntomas de la menopausia y para proteger los huesos", apunta.

Ricardo Paredes Hany, cirujano general y oncólogo de la clínica Leopoldo Aguerrevere, manifiesta que toda fémina debe saber que para la utilización de hormonas el diagnóstico es absolutamente individualizado. Antes de hacer la prescripción se valora el peso de la paciente, el momento de la transición a la menopausia, sus antecedentes y padecimientos clínicos.

Las mujeres que tienen o dejaron atrás un cáncer de senos no pueden recurrir a las hormonas, debido a que, precisamente, el tratamiento de la patología busca reducir la multiplicación de estrógenos.

En ese caso, los "calorones", insomnio, mal humor, cambios de carácter y otros síntomas severos de la menopausia se pueden tratar con antidepresivos, derivados de la soya, o un placebo (píldora de azúcar), que pueden tener una efectividad de entre 30% y 40%, dicen los expertos. El abandono del sedentarismo, el tabaquismo y el consumo de alcohol también son aconsejables.

La primera mamografía, recomienda Paredes Hanny, debería realizarse a los 40 años de edad, o a los 35 años si hay antecedentes de cáncer. Las usuarias de la TRH, acota, deben efectuarla antes de empezar el tratamiento y repetirla una vez al año, aun después de suspenderlo.

Fuentes consultadas:
www.cancer.org www.fda.gov www.nlm.nih.gov